lunes, 16 de junio de 2008

3 comentarios:
Bueno pues...Aquí estoy un día mas. Algo mas relajado. Algo mas vago. Despues de todo, aún sigo dándole muchas vueltas a todo. Aunque no tenga nada a lo que dar vueltas. Bueno si. Buscar trabajo. Ir a Cáceres. Joe McJoe...Aunque esto último no sea lo más interesante. Pero también le doy vueltas.

Hablando de Joe McJoe!! Voy a hacerme una camiseta. Si alguien quiere una, con mucha gana la pediré. También he de decir que el tercer capítulo se me está extendiendo mucho. No sé si es bueno o malo. Depende de la gente. Aunque no creo que haya gente a la que le guste leer tanto.

También he decidido colgar un capítulo por semana. Creo que es abusivo hacer tres o cuatro y subirlos. Lo suyo es crear como...una serie. También pienso relacionar unos capítulos con otros. No sé cuantos días llevo de retraso con el tercero. Pero espero hacer uno por semana.

Si habeis entrado ultimamente, y teneis con que escuchar música, os habreis podido dar cuenta de que Joe McJoe empieza a tener B.S.O. Si, si. Lo que leéis. Original. Ya que a Pool (teclista del grupo "declive) no le ha importado hacer un tema para la serie textual. Aún no sé como llamarlo. Pero weno. Se le agradece mucho. Hace que la lectura sea mas interesante. He dejado un enlace a su myspace personal en la columna del blog de Joe McJoe.

Espero que os hayan gustado todas las tonterías y avances de las respectivas webs.
1 abrazo!!!

jueves, 12 de junio de 2008

Real Love

No hay comentarios:
Sip, el título es digno de un moñas. Pero no cuando me estoy refiriendo a una canción de los beatles.
Dando vueltas en youtube me ha dao otra vez por ver videos de los beatles. Y me estoy viendo el documental Anthology, en el que se cuenta toooooooda la vida de los maestros de la música de verdad (digo la música de verdad, porque el reggaeton para mi, no es música. Ya lo expliqué en una entrada anterior).

Bueno, no me ando con rodeos. Aquí os dejo el video "Real Love". Por supuesto es un montaje dedicado en memoria de John Lennon, en el año 1996.


Otra cosa! También he redireccionado la web del grupo y la he hecho en formato flash "www.declive.tk". Es un servidor gratuito...pero...es lo que hay.

1 abrazooo!!

martes, 10 de junio de 2008

No hay comentarios:
WEeeeeeno!! Ya veo que la gente sigue sin visitar esto a menudo, ya que no recibo comentarios...:( Pero weno. Ya tengo terminado el segundo capítulo de Joe McJoe y lo he subido al blog.

A parte de todo eso, ¿os ha sucedido alguna vez que habeis sentido como si saliérais de vuestro cuerpo, mirais atras, y veis vuestro rostro dormido, pero el ente en el que te has convertido de repente pesa mucho? Pues anoche me pasó.

lunes, 9 de junio de 2008

I´m So Ree

No hay comentarios:
Lo siento por tardar en escribir. Aunque bueno...pa los pocos que leen esto... Pues eso!! Que estoy liao con trabajillos, exámenes y ademas estoy con el portatil robando el wifi local este, k se va cada seis.

Para los interesados, y para los que no, estoy también escribiendo el segundo y mas largo que el primero, capítulo de Joe McJoe, donde podreis conocer a un personaje nuevo.

No os comento nada mas!!! Breve, pero concreto.

1 abrazo!!

sábado, 7 de junio de 2008

Ahí va la cosa...Vaya tardecita.

No hay comentarios:
Buenas!! He intentado por toooodos los medios hacer una especie de página web dedicada a mi nuevo personaje "Joe McJoe". Es una pena que no lo termine. Jaj! Como todo... Empiezo una cosa con entusiasmo, y acabo dejándola a un lado. Como siga por ese camino, la llevo clara con mi querida (jijiji). Bueno, dejando de lado esas cosas tan íntimas, ejem...pues eso. He estado la tarde de hoy, dedicada en su totalidad a la realización en formato flash, de una especie de "página web" donde colgar las historias de Joe McJoe. Pero definitivamente, creo que voy a derivar por crear un nuevo blog. Aparte de este, claro. No sé como llevaré dos blogs a la vez. Ya me costó llevar el fotolog, y ahí estuvo. Pero bueno, supongo que en el de Joe McJoe, solo dejaré los capítulos de Joe McJoe, y en este seguiré colgando mis pensamientos, relatos cortos, críticas, videos favoritos, etc... Porque al fin y al cabo, en un blog se puede colgar de todo. O eso creo... Por lo menos, no sabía como poner mis animaciones en Flash, y ya he puesto cuatro (la de la pelusa, la de Joe McJoe como personaje, la de Joe McJoe del próximamente y la que realicé para el equipo de producción "Cloverfield Films").

En estos momentos de desesperación con el flash, y el sabor de boca que dejan las galletas del príncipe (de marca príncipe, eh! a ver si vais a pensar que se las he quitao al Felipín). Ese sabor que cuando masticas, se te clava algo de galleta en la encía y duele un teste y medio...Pues así es como estoy ahora. Bueno!! Y pensando ya en el segundo capítulo de Joe McJoe.

Por cierto!! Muchas gracias a Meris por los comentarios!!! :D Me han hecho mucha ilusión!!

Joe McJoe...Sus historias. Proximamente en internet.

No hay comentarios:

"




miércoles, 4 de junio de 2008

Cita a ciegas

1 comentario:
Don Mateo esperaba que las agujas de su reloj marcaran las diez de la noche. Ansiaba que llegara el momento en que su respiración se sintiera entrecortada de emoción al ver a una hermosa mujer entrar en la sala de mesas de aquel restaurante, del que tantas veces había oído hablar. Quizás aquel teléfono de cita a ciegas del periódico le hiciera recordar momentos de su juventud. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que quedara con una hermosa mujer, en un caro restaurante, para luego hacer esas cosas, que cuando dejan de hacerse con frecuencia, antes se quieren olvidar para no echarlas de menos. Mateo esperaba a una mujer con el cabello suelto, color castaño y unas ondulaciones, que casi se convertirían en rizos al andar. Ese andar, que Mateo esperaba, semejante a una danza hipnotizadora, en el que unas curvas sensuales, marcadas por el traje rojo, desviarían la mirada hacia unos labios no menos carnosos que los pechos.

Esta vez, Mateo se había adelantado a la hora de llegar. Ya que no quería que resultara impresentable por llegar impuntual, y con la frente sudorosa. Como solía ocurrirle con el trabajo. Ponía el despertador temprano, pero siempre se levantaba tarde, y luego, con las prisas llegaba con retraso y andando casi corriendo. Esta vez Mateo quería hacerlo bien.


Al ser Sábado, no tenía que levantarse temprano para correr como siempre. Así que pudo dormir lo que quiso. Después de horas pensando en la cama, contento por la cita que apremiaba por la noche, se levantó y se preparó una taza de café, a pesar de que pensaba que eso debería hacerlo aquella mujer extranjera que limpiaba la casa, y de la que sospechaba siempre de que podría robarle algo, aunque nunca le faltó de nada. Para Mateo, esas personas de otro país, solo podrían causar daños en la sociedad. En lo que no se fijaba Mateo, era en que esas la mayoría solo querían trabajar para poder vivir. Y si querían trabajo, la casa de Mateo era un buen lugar por donde empezar. Durante años había vivido solo y sin ninguna compañía que le pudiera decir el desastre que era la casa. Desde que su madre, ya fallecida, entró en aquel asilo de la ciudad, nadie había frecuentado la casa. Así que se puede decir que Mateo era un tipo bastante vago y descuidado, aparte de racista.


Hasta las seis de la tarde Mateo había estado pensando varios temas de conversación para la cena. Para Mateo, hablar por hablar era solo para aquellas personas que creían en la amistad y en la esperanza de ser felices sin necesidad de tener riquezas materiales. Mateo pensaba en que una persona que quisiera sentirse realizada, debía poseer grandes poderes fuese como fuese. Posiblemente, si era necesario, tendría que traicionar a un amigo a sus espaldas, para que éste luego no se pudiese vengar. Al fin y al cabo, los amigos de Mateo podrían contarse con los dedos de una mano. Los dedos de la mano de un brazo que acababa en muñon. Posiblemente, debido a sus escasos temas de conversación. Esos a los que ahora daba vueltas y vueltas, para convencer a es vigorosa mujer, de que él era el apuesto galán que estaba buscando. Se afeitó tranquilamente y concentrado, de que su barba estuviese lo más apurada posible, y para que las patillas estuvieran lo mas niveladas posible. Se duchó. Al salir de la ducha, impregnó su cara de aftershave, y se probó diferentes camisas. Cuando se decidió por la más planchada, terminó de vestirse y peinó su cuero cabelludo de forma que podia notarse el grosor de las púas del peine, en el que había dejado restos de gomina. Y esta vez se echó colonia para que incluso él mismo nunca dejase de olerse.


A las nueve dejó atrás su calle, y se dirigió al restaurante donde había quedado con la hermosa mujer a la que esperaba. Aquel restaurante con nombre farncés, que Mateo no entendía, y con un cartel en la entrada con una letra que expresaba el caché que tenía el lugar. Para reconocerse, Mateo llevaría una corbata de color púrpura, y dejaría en la mesa un bolígrafo con la punta como si de una pluma se tratase. La hermosa mujer llevaría el pelo suelto, un traje rojo y, como muchas mujeres llevaban traje rojo a aquel restaurante, tendría en las manos un pequeño cuaderno de gusanillo. Como si fuese una agenda.


Eran las nueve cuarenta y cinco, y Mateo ya empezaba a sentirse nervioso. Como si la hora de quedada hubiese pasado y ella se estuviera retrasando. Advirtió a la camarera que esperaba una cita a las diez en punto, y que cuando la viese entrar, no olvidase traer una botella de vino rosado, una rosa roja, que Mateo trajo consigo, en un plato, y que encendiera dos velas. La camarera le miraba con una ceja arqueada y cuando Mateo terminó de dar sus órdenes, la camarera respondió con desgana un “Es la tercera vez que me lo repite, Señor. Le aseguro que todo ello estará a su disposición”. Todo ello lo hacía, porque no quería correr el riesgo de la cita a ciegas anterior, en la que Mateo se forzó a tener malos modales para que aquella obesa mujer le rechazara.


Cuando llegaron las diez menos cinco, Mateo fue al baño a refrescarse la cara. Se miró al espejo y se dijo “Esta noche es posible que tu suerte cambie”. Tras varios golpes con las mujeres, cinco minutos antes de quedar con otra, empezaba a sentirse optimista. Se secó la cara con una de las toallas y volvió al salón de las mesas. Mientras se dirigía a la mesa, vió que una mujer de cabello oscuro y piel de un hermoso color casi aceitunado estaba sentada en su mesa. Llevaba un traje de color rojo, y en la mesa había un cuaderno pequeño parecido a una agenda. “¡Una mulata!, estas si que se saben mover bién” pensó Mateo. Se acercó a ella casi rodeándola, y se sentó con aire galán. Cuando vió la reconocida cara de asombro de la mujer, Mateo pensó que aquello debía ser una broma.


Así que esta es la historia de Mateo. El hombre racista, vago, ambicioso y desesperado, que a lo máximo que aspiró en su vida, fue a llamar a un teléfono del periódico de citas a ciegas, y a tener una cena, teniendo que reconocer que hay personas que a pesar de tener menos, suelen tener más que dar. Si no, podeis preguntarle a la mujer extranjera que limpiaba en su casa, hasta el día en el que tuvo una cita a ciegas con el descuidado hombre para el que limpiaba por cinco míseros euros a la hora.


Juan Carlos Arniz C.


*Imagen: Cosecha propia

lunes, 2 de junio de 2008

Frente al mausoleo

No hay comentarios:
La penumbra se hacía frente al mausoleo dedicado a la memoria perdida de aquel señor, cuya estatua se alzaba ante el resto de cruces, ángeles y flores de colores cálidos, mientras se atusaba el pelo que hacía años que no parecía variar ni un solo milímetro. Introdujo su mano en el bolsillo del chaquetón que le habían regalado en su cincuenta y cinco cumpleaños. Sacó un mechero con las siglas T. H. y encendió el cigarro, que anteriormente se había quitado de la oreja, y que ahora se había llevado a la boca. Inhaló el humo del cigarro sintiendo que en sus ojos entraba el humo que salía de la punta incandescente del mismo. Cogió el cigarro con el índice y el pulgar. Volvió a leer el nombre del caballero del mausoleo. Exhaló el humo.


Tomás siempre había sido un hombre al que le preocupaba lo que pudiera ocurrir fuera de su trabajo y dentro de su hogar. Aunque a decir verdad, a veces no sabía distinguir su hogar de su trabajo. El hecho de que pronto fuese a darle trabajo a sus colegas no le hacía ninguna gracia. A veces se preguntaba si sería incinerado, si encerrarían su cuerpo en una de esas cajas de madera que meten dentro de una caja de frío mármol, o si quizás alguien le quitara su vida y lo enterraría en algún lugar perdido de un bosque para que nunca nadie le encontrase, y si lo encontraban, fuese tarde para saber quién ha sido. Si su forma de morir fuese esa última, se sentiría realizado incluso después de muerto, ya que contribuiría a la ley de la naturaleza, dando vida a otros seres, que de cierta manera, llevarían algo suyo de nuevo a la vida. Así también daba a entender su teoría de la reencarnación. Morir para convertirse en una larva que luego llegaría a ser una bella mariposa que tal vez cambie el mundo por el efecto del nombre del mismo animal. Cuando esta mariposa muriese, formaría a ser parte de las hormigas. El recorrido de Tomás podría ser infinito.


Al terminar su jornada de trabajo nocturna, Tomás siempre encendía un cigarro que había mantenido en la oreja durante varias horas. No había un solo día en el que Tomás comenzara su jornada sin un cigarro en la oreja. Si no tenía al empezar la jornada, siempre podría mandar a uno de los niños que jugueteaban correteando por toda aquella inmensidad de terreno edificado de tanta reencarnación, a comprar un paquete de tabaco. El dinero sobrante de monedas de escaso valor, era la propina para el niño. Tomás recordaba que en su infancia, una propina de ese tipo, parecía un tesoro inmenso. Ahora se preguntaba como se podía ser feliz con tan poca cosa. Mientras que él tenía tantas preocupaciones y responsabilidades.

Tras dejar sus herramientas en el cuartillo de la oficina, se dirigía al servicio para orinar, lavarse las manos, mirar sus manos, y volver a lavárselas. Nunca parecían estar limpias. Al salir del servicio, firmaba el libro de trabajo en el que escribía la fecha, la hora de salida y cierre de la cancela, y hacía un pequeño garabato como firma. No conseguía hacerla igual dos días seguidos, pero todos en el trabajo la reconocían. Era suficiente distinguir la T y la H. entre tanta tinta suelta. Tras cerrar el viejo cuaderno, Tomás dejaba el chaquetón en el respaldo de la silla de oficina. Cogía su mochila. Sacaba una toalla, e iba a ducharse al aseo. Cuando terminaba de secarse, se vestía con una camiseta interior, una camisa de franela y unos pantalones chinos marrones que no le tapaban los tobillos, por lo que siempre mostraba al mundo sus calcetines de ejecutivo, un poco holgados por la delgadez de sus piernas. Éstas no parecían formar parte de su cuerpo. ¿Era su estómago grande? ¿O sus piernas demasiado delgadas?


Los zapatos brillantes de Tomás, parecidos a cucarachas gigantes, sonaban con cada paso que daba sobre la losa de gres de la oficina, como si de zapatos de claqué se trataran, solo que no mantenían un ritmo. Andaba hacia la cancela que hacía que el mundo de reencarnación quedara aparte del exterior. “Algún día asomaran sus consumidas cabezas, e irán a por mí para reclamar mi vieja carne y mi cansado cerebro. Será entonces cuando me reencarne en alguien que se reencarna.” se decía Tomás a sí mismo. Metía la mano en el bolsillo contrario al del mechero plateado, donde tenía un llavero con cinco llaves. No necesitaba ninguna más. Buscaba entre sus gruesos y ásperos dedos, cada vez mas arrugados, la llave mas robusta del llavero y jugueteaba con el resto.



Al otro lado de la cancela, aseguraba aquel silencioso mundo con la robusta llave. Se giraba. Y caminaba hasta la siguiente calle, donde un descolorido Renault 9 plateado, esperaba sudando gotas de frío. Al abrir la puerta del coche, Tomás no se sentaba. Buscaba en la puerta una vieja camiseta rasgada, que hacía de trapo para limpiar la humedad de las lunas del coche. Cada noche le costaba más. Tras limpiar las lunas, Tomás se sentaba en su ya poco cómodo coche. Giraba la llave e intentaba arrancar el coche repetidas veces, hasta que conseguía hacer que el motor rugiera bajo ese frío madrugador, y al fin podría dirigirse a su hogar. Que no al trabajo.


El recorrido a casa se hacía cada vez mas pesado, a pesar de ir sentado. Pero lo reconfortante de llegar a casa y tumbarse en la cama a descansar y sentir que la sangre le viene y va en los pies, hacían sentir vivo a Tomás. Además, ese vaivén le recordaba a las olas del mar. Tomás se olvidaba del mundo exterior, y sobre todo del mundo en silencio que horas antes había cerrado con llave. Tomás se sentía seguro y tranquilo. Al cerrar los ojos, Tomás entraba en una especie de trance, en el que la imaginación podía darle malas pasadas, o le hacía recordar cosas de su juventud. Aunque a veces el rostro de la persona variaba. Una pena que los sueños mas profundos y bellos de nuestra inconsciencia sean a veces los mas cortos. Aunque esta vez para Tomás, sería el sueño más largo y placentero, en el que se reencarnaba poco a poco en mil mariposas que darían de comer a las hormigas.


Esta vez Tomás se reencarnó sumido en su profundo sueño, junto al mausoleo.


Juan Carlos Arniz C. 2008


*Imagen 1: Mausoleo El desastre anual (17-Julio / 9-Agosto de 1921) (+info.)
*Imagen 2: Mausoleo Julián Gayarre. Roncal (+info. )