domingo, 6 de abril de 2008

Algunas veces...

Puedo encontrarme sentado. Puedes verme con la mirada perdida en algo que no tiene un punto fijo. Sin límites. Puedo pensar que escribo, aunque no tenga ganas de escribir. ¿Cuál es el límite de una mirada perdida?¿hasta que el ojo empieza a vizquear?¿hasta que todo se corta en el infinito? No lo sé, ni me importa, la verdad...Son solo cosas que se me ocurren. No soy de ponerme a filosofear ni cosas de esas. Aunque me da la impresión de que no te importa mucho lo que piense. Pero bueno. Es...algo así como una especie de desahogo. Una terapia. Escribir. ¿Quién me lo iba a decir? Yo escribiendo. Si no me gusta ni leer. Bueno ahora si. Pero antes, nada. En mi adolescencia menos aún. Solo leía lo que mandaban en el colegio. Y porque era obligao. Que si no... Bueno. Eso, o ni leerlo y buscar algún resumen en el "rincondelvago". A saber cuantos exámenes se habrán aprobao gracias a esa página tan...¿amena? Bueno, el caso es que ahora si que me gusta leer. De hace unos tres años para acá me ha dado por ver libros gordos y decirme a mi mismo "¿y porqué no?". Así que, aquí estais leyendo a un nuevo "freak" de la lectura. Desde Saramago, hasta Tolkien, descubriendo ahora a Ken Follet (gracias a mi tulipan). Si señor, y me está gustando. Lo que me da a entender, que no me gusta un estilo definido en la lectura, y que puedo leer todo tipo de libros. Politicos, Sci-fi, Terror, Aventuras medievales, Construcción... Sinceramente, creo que estoy descubriendo un mundo nuevo, del que nunca espero despegar para salir de él, y que nunca termine de renovarse. Los autores dan las gracias a los lectores. Creo que los escritores merecen que les den las gracias por esforzarse en algo tan bello, como es culturizarnos.

Juan Carlos Arniz
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